Desorden Imaginario
Los ojos no han podido reconciliarse con la noche
mientras que ella sigue narrando sus historias
dentro de los sueños sobre amistades de antaño, ahora ignoradas.
Al responder cualquier abrazo de reencuentro
la alarma de la verdad suena antes del acercamiento.
Los cuervos aterrizan en los ladrillos al alba
esperando a que la carne olvidada del lobo sea liberada,
así la muerte se brinda al transito de lo ignoto.
El pasado ruega por su perdón
por la infinita repetición de los pecados
cometidos con amores que fueron ilusiones
y amistades efímeras a la cordura de la locura.
Las aves alzan el vuelo mientras el sueño navega hacia el silencio;
la existencia es obligada a salir de su escondite;
el Olimpo sigue sumido en su desorden imaginario.